lunes, 29 de junio de 2026

En el mes del padre

En junio se celebra el día del padre en muchos países del mundo, se recuerda a los progenitores, se entonan aquellas viejas canciones que nos recuerdan al padre o a las figuras paternas en nuestra vida, quienes tenemos el privilegio de ser padres recibimos detalles, cariño y atenciones especiales, pero más allá de la celebración, ya sea del padre o de la madre (en mayo), ¿cuál debería ser el trabajo de los padres en este mundo?, ¿que se supone que debemos hacer?

He leído muchas expresiones y explicaciones al respeto del papel de los padres, como ha migrado el concepto a través del tiempo, como el papel que debemos llevar a cabo ha sido modificado con los cambios sociales, políticos, históricos y hasta tecnológicos de los últimos años, sin embargo, algo debe de haber que se mantiene en el tiempo, algo debe guiarnos en este privilegiado, y también escabroso, camino de ser padres y madres.

Existen muchas teorías de “como”  llevar a cabo esta única y especial tarea, han aparecido guías, libros, teorías y lugares de apoyo para hacer esto de la mejor forma posible, y aunque tienen varias diferencias las múltiples teorías actuales, percibo que el “que” se quiere lograr esta bastante alineado, queremos hijos e hijas que se sientan amados, motivados, también a los que podamos dar una cierta estructura, que puedan experimentar desde la seguridad del hogar familiar mientras se independizan y la vida los lleva de la mano, no siempre tierna y dulce, en el camino del volverse adultos.  Queremos hijos que puedan sentirse plenos, libres, que aporten a la sociedad, que encuentren aquello que les apasione, que luchen por sus sueños, que aprendan en el proceso, que respeten al prójimo, que sean empáticos con las realidades varias de este mundo, en fin, que sean seres de bien, que puedan valerse por si mismos y que sepan que en casa siempre hay unos brazos abiertos que los esperan en esos días difíciles, o en los momentos de celebración, que sepan que pertenecen y son amados, pero tienen la libertad de ir conquistar el mundo, su mundo.

Y siguiendo con esa línea de pensamiento, una de las metáforas que mas me ha gustado es aquella que menciona que los padres debemos ser como astilleros, muelles y faros.  Somos los encargados de acompañar la construcción, pieza por pieza, de ese barco que nos ha sido solicitado, no es nuestro, no es de nuestra propiedad, fue dado en préstamo para que lo preparemos para cuando deba salir al mar, a navegar por días hermosos y soleados, pero también a sortear las tormentas de la vida, desde el principio la vida nos recuerda que están de paso, que son prestados, que no se quedaran aquí y que nuestro trabajo, y mayor satisfacción, será verlos navegar libres, seguros, llenos de sueños y metas, y principalmente, sin nuestra ayuda.  No porque no queramos acompañarlos, ni porque no queramos estar en sus logros y aventuras, simplemente porque el amor que les tenemos nos hace entender que es momento para que ellos conquisten sus propios mares, busquen su horizonte, persigan sus estrellas y libren sus batallas, y que como parte del proceso disfruten este regalo hermoso llamado vida.

Una vez ellos zarpen, como esos hermosos navíos en los que se han convertido, es nuestra oportunidad de ser faros y muelles, siempre presentes, siempre visibles, como ese punto de referencia en al que puedan voltear a ver cuándo se sientan perdidos, como ese refugio al que pueden volver cuando necesiten curar su heridas, reparar sus velas, descansar un poco, compartir sus pensamientos y sentimientos, recibir un abrazo sin razón, ser pues, ese refugio al que pueden volver cuando quieran, con un gran faro que, aun en la distancia, aun a través el tiempo, en su mente este presente el lugar aquel, donde fueron niños, donde estuvieron seguros, donde rieron con locura, donde tuvieron refugio cuando sufrieron sus primeras desilusiones, donde se inculcaron sus valores, donde son amados, donde saben que pueden volver cuando sea, no porque deban, no porque la vida los obligue, sino simplemente porque quieren volver y saben que serán bien recibidos.

Seamos pues esos faros y muelles, construyamos hermosos navíos que puedan surcar los mares de la vida, seamos capaces de expresarles que está bien salir a vivir, y que cuando quieran volver, sus padres estaremos aquí.

Feliz día del padre a todos los que tenemos este gran privilegio de ser padres, que la vida nos permita ver a los navíos que tuvimos el privilegio de formar, surcando los mares, y que les permita saber que no importa la distancia, el tiempo o el momento, donde sea que la vida nos ponga, siempre habrá un muelle para ellos, esperandolos llenos de amor.

Feliz día del padre.


En el mes del padre

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