viernes, 8 de abril de 2016

Extraños momentos

Se descascaró la armadura, se cayó a pedazos la barrera que protegía el alma, se esfumo la coraza y se expuso el ser, quedó indefenso, a la vista, vulnerable, había comprendido lo profundo de la existencia, había entendido lo  que tocar un alma significaba, había sembrado una duda que abría la puerta a una búsqueda, había, sin buscarlo, abierto una vieja herida que se escondía del mundo y ahora realmente empezaría a sanar, en ese momento se supo parte de un todo, pieza de un algo, eslabón de un largo entramado llamado humanidad.


Ambos dijeron gracias, ambos partieron, no volverían a verse jamás, no volverían a separarse nunca.


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