jueves, 19 de febrero de 2026

Ser ese

Ese que en mis mañanas infantiles de frio y ausencia necesité tener a mi lado, ese que alguna vez quise que me diera una palabra de apoyo y una palmada en la espalda para saber todo estaría bien, ese que pudo haberme abrazado hasta enderezarme los sentimientos y desenredado la mente, ese que pudo haberme dado un regaño de advertencia y un consejo de vida.

Ese que sin hablar mucho decía tanto, ese que entre juegos y risas me hubiera podido enseñar a andar por este mundo, ese que pudo haberme tenido paciencia en mis momentos de crisis y me hubiera hecho reflexionar en momentos de locura, ese que con paciencia me hubiera acompañado en mis momentos de dolor y tristeza, sin decir palabra, sin siquiera aconsejar, simplemente estando.

Ese que la vida decidió llevarse muy temprano, ese que se fue queriendo quedarse, ese que mientras estuvo dejó marca en el mundo sin proponérselo, ese que me contagio unos valores y sentimientos en solo unos pocos e insuficientes años, ese que en su andar abrazó corazones, remendó almas, curo heridas, salvo vidas y compartió risas.

Ese que necesité en mis etapas de crecimiento, que extrañé en las fiestas del día del padre, que soñé hasta mucho tiempo después de su partida, que sin saberlo extrañé con cada fibra de mi ser y hoy lo extraño sabiendo lo mucho que su ausencia marco en mi vida, ese que necesité en mi vida y no tuvo la oportunidad de estar, de ser, de ver, de vivir.

Ese que necesité cuando era niño, ese que quise a mi lado cuando era joven, ese del que quise buscar consejo en mi vida adulta, ese que no pudo estar en mis momentos de alegría, ese que no estuvo en mis logros, ese que no curo mis heridas, ese que la vida le quito la oportunidad de estar a mi lado.

Ese adulto, ese padre, ese amigo, ese guía, ese ser que tanto necesité y hoy comprendo que tanto extraño, es quien quiero ser para quien viene ahora siguiendo mis pasos, es la forma que tengo de decirle al niño que llevo dentro, y al niño que sigue mis pasos, que pude ser ese que tanto extrañé.

En honor de ese ser que no pudo estar, que se fue sin pedirlo y dejo nuestra historia en sus primeras líneas, con dedicatoria a mi niño interior que hoy reconoce esa ausencia y desde el amor lo abrazo, y con todo mi amor para el hijo que la vida me dio el privilegio de tener, espero estar a la altura.



Ser ese

Ese que en mis mañanas infantiles de frio y ausencia necesité tener a mi lado, ese que alguna vez quise que me diera una palabra de apoyo y ...