martes, 30 de diciembre de 2025

El primer ¼

En estas vísperas del nuevo año 2026, mientras despedimos las vivencias del 2025 al son de “yo no olvido el año viejo”, me invade la memoria todo lo vivido este primer cuarto de siglo y no solo el ultimo año, los primeros 25 años del nuevo milenio, de alguna forma la barrera imaginaria que estamos por atravesar me lleva de la mano a pensar en lo mucho que hemos vivido y sobrevivido quienes aún estamos aquí, en estos primeros y variopintos 25 años de este siglo XXI.

En mi memoria se aparecen una avalancha de momentos y vivencias, de personajes especiales, de historias de las más variadas índoles, de atardeceres hermosos y amaneceres lluviosos, de noches obscuras y lunas hermosas, de tiernas sonrisas y lágrimas amargas, han sido 25 años únicos e irrepetibles.

En este inicio de nuevo milenio hemos tenido grandes hechos históricos, descubrimientos científicos y evoluciones tecnológicas que seguramente perecen ciencia ficción a quienes vivieron en la primera mitad del siglo pasado, hemos pasado de tener computadoras en casa y acceso lento y limitado a un primitivo internet, a tener toda la información en la palma de nuestras manos a velocidades inimaginables hace solo 25 años, pasamos de estar preocupados por el temido Y2K (efecto año 2000), en donde se movilizaron recursos a gran escala para prevenir todos los posibles problemas que se generarían por el cambio de siglo en la fecha de los ordenadores, a preguntarle a nuestra inteligencia artificial de preferencia una recomendación de salud, vida, finanzas y cualquier otra cosa que se nos ocurra, por decir lo menos.

Hemos sobrevivido a varios fines del mundo, desde el mismo cambio de siglo, pasando por las terribles predicciones para el 2005, el 08/08/08, el fin del mundo de los mayas en el 2012, predicciones de cataclismos y extinciones en varios otros años, o tal vez ya fue el fin del mundo y simplemente no nos enteramos, el tema es que aquí seguimos, sobreviviendo guerras, volteretas en la geopolítica, pandemias despiadadas, epidemias fuera de control, desastres naturales, accidentes y demás tragedias, quienes podemos leer este texto seguimos aquí, algo sopapeados, zarandeados, raspados, pero de pie y con ganas de seguir viviendo.

Hermosos, y no tan hermosos, seres humanos llegaron y otros más partieron en este tiempo, amores nacieron, otros se transformaron y algunos más llegaron a su fin, historias iniciaron, otras finalizaron y algunas más ya habían iniciado y continuaron su andar por esta vida, cometas, estrellas, eclipses y tantos eventos más han pasado en estos breves años, para algunos ha sido toda una vida, para otros el ocaso, para unos más el inicio, para todos una aventura única.

Soluciones a grandes problemas han llegado, problemas sin solución cercana han aparecido, curas a enfermedades han aparecido, han renacido viejas dolencias, tenemos nuevas enfermedades, estamos más conectados que nunca, y algunas veces, más lejanos que cualquier otro momento de la historia, el conocimiento está al alcance de la mano y nunca hubo tanta desinformación, confusión y distorsión de la verdad.

Cada uno de los que hoy leemos esto hemos pasado por mucho, las cuentas de cada uno pueden ser positivas o retadoras, todos tuvimos crecimiento, aprendizajes, victorias, derrotas, amores, desamores, logros y pendientes, cada uno de nosotros ha decidido qué hacer con su vida, con quienes estar cerca, a quienes distanciar, hemos cometido errores, hemos tenido aciertos, sin importar lo que ha pasado, hemos vivido y aquí estamos, listos para atravesar esa puerta imaginaria que nos llevara al siguiente cuarto de siglo y esperemos que a mucho más.

Como si se tratara del tanque de gasolina de un vehículo, hemos dejado pasar el primer 25% de este siglo, es un momento significativo para detenernos a pensar y analizar lo que hemos vivido, lo que hemos hecho y también lo que hemos dejado de hacer, lo que hemos logrado y lo que aun está en proceso, lo que nos dejó de importar y lo que ahora nos llena de entusiasmo, las nuevas ilusiones, los nuevos sueños, las nuevas metas, lo alcanzado, lo aprendido, lo recibido, lo vivido.

Con gratitud despido esta primera parte del siglo, con entusiasmo, humildad, esperanza, curiosidad y la mejor actitud de la que soy capaz me encamino a los nuevos tiempos, listo para construir, paso a paso, día con día, el futuro que me gustaría vivir, la realidad que quiero experimentar y los sueños que quisiera alcanzar.

No sé cómo está siendo la contabilidad de tu primero ¼ de siglo, no sé qué ha pesado más, sin las dulces sonrisas o las amargas lágrimas, si las presencias o las ausencias, si las subidas o las bajadas, pero sea como sea que el balance de la vida esté en este momento, te invito a que hagas de estos nuevos tiempos que están por llegar, unos inolvidables, donde te duela el estómago de tanto reír y el alma se estruje cuando de llorar se trate, que el dolor no te sea indiferente, que sean unos tiempos intensos y sin medios sentires, unos llenos de momentos que te quiten el aliento, unos llenos acciones que te hagan reventar el corazón de alegría, unos que hagan de la gratitud una constante, unos que te hagan ilusionarte en cada amanecer y entusiasmarte como niño con cada nueva aventura, unos que te dejen ser y hacer eso que tu corazón tanto anhela, eso que tu mente visualiza y que tu alma persigue, sin miedo, sin límite, y si la vida nos mete zancadilla y nos tira al suelo, pues a sacudirnos el polvo, a curarnos las heridas, a levantar la vista y a volver a intentar, con más fuerza, con más energía, con más sabiduría y redoblados de pasión.

Te deseo, por sobre todas las cosas, que vivas este nuevo inicio imaginario de forma que cuando llegue el momento de dar el parpadeo final en tu historia, sea cuando sea, puedas con una sonrisa voltear a ver lo vivido y con gran satisfacción te digas a ti mismo, “Que gran viaje, valió cada segundo.”

Que lo que está por venir lo puedas vivir al máximo, que lo que pasó sea un aprendizaje y no una limitante, que tu corazón explote de amor, que tu alma se llene de entusiasmo y que la vida te permita hacer eso que algunas veces nos cuesta entender que es nuestro más grande regalo, vivir en toda la extensión de la palabra.

Bienvenido 2026, será un honor hacer que cada segundo sea especial.



martes, 11 de noviembre de 2025

Café en la espera.

Finas ropas y lento andar, mirada elevada y barbilla altiva, como quien se ofende si ve en otra dirección que no sea las alturas, murmullos por donde pasan, al encontrarse en grupos del mismo tipo, ríen sin parar, no saben porque, pero la imagen lo es todo, el resto del mundo debe verlos así, llenos de éxito, felicidad y quien sabe que más.

Mi café se va consumiendo lentamente, mala calidad, pero alto precio, me quede atrapado en un rincón de apariencias, como una escala entre dos vuelos, solo que aun menos entretenida, en el circo moderno, centro comercial le llaman algunos, prisión del consumo podríamos decirle también.

El desfile no se detiene, todos mostrándose a mas no poder, quieren mostrar el teléfono más moderno, el calzado más caro, el traje de mejor marca, hablan de viajes, destinos y experiencias, no hablan de lo que leyeron, comieron, bebieron o respiraron, hablan de lo que compraron, como mostrando trofeos de la caza moderna, trofeos del lugar conquistado, como quien colecciona estampas de viaje, solo le importa decir que estuvo y fue, mas no le importa conocer.

Mi café sigue caliente, y sigue de mala calidad, que se le va a hacer, debo esperar y no hay más lugar que este, así que no tengo más remedio que ver, el desfile de lo vacío, de la apariencia, aunque en los últimos minutos, en una mesa cercana apareció una esperanza, alguien con un libro y su mirada inmersa en ese otro mundo que vive entre sus páginas, sin interés en el resto de la humanidad, disfrutando de lo que sea que estuviera viviendo su mente mientras paseaba entre párrafos.

Sin ropa cara, sin aparentar, solo un libro y un vaso de agua, el resto veía con desdén, un ser tan diferente que no pertenecía a ese lugar, quienes atendían el lugar parecían pensar que malos son para el negocio quienes no necesitan comprar para ser felices, un café y nada más, los especímenes distanciados del consumo definitivamente son malos para el negocio, deberían sacarlos del lugar, no sea que contagien a alguien con esa actitud irreverente.

El desfile sigue, pero quien lee no lo percibe, el sordo ruido de lo vacío sigue andando y los dueños del café se impacientan, no puede ser que alguien se embelese tanto con un puño de hojas y no piense en comprar más, sonrío en mis adentros mientras mi terrible café, ahora frio, sigue sin bajar de nivel, que mal negocio somos para este café.

En este mundo de ruido vacío, de apariencias generalizadas y búsquedas por querer comprar para llenar las carencias, la vida pasa, algunos la viven, otros la ven pasar.

Que la vida te regale libros, sonrisas, vinos, vivencias y aventuras, que el deseo consumir por consumir no te consuma y que vivas con intensidad cada momento.

El café terrible, el lugar vacío, la humanidad apagada… pero la vida sigue gritando que está allí, al alcance de tus ojos, de tus manos y de tu alma.

lunes, 2 de junio de 2025

A sorbos

Sorbo a sorbo se va consumiendo el café de aquella mañana, día nublado de junio en el que el cielo parece informar que pronto dejará caer gotas de frescura. Desde aquella esquina del café se pueden apreciar las prisas de las que muchos son esclavos, algunos sin saberlo, caminando acelerados hacia algún lugar, o quizás en círculos, el bullicio es el telón de fondo de algo que parece una obra teatral del sinsentido.

Nuestro personaje da un sorbo más a su café, espumoso, temperatura perfecta, café de mediana calidad, poco le importa todo aquello, su mirada está perdida en algún lugar de la multitud, reconociendo en aquel momento los muchos ayeres que ya se agolpan en su espalda y como los sueños del mañana son cada vez más escasos y difusos, como si el tiempo hubiera saltado, y él queriendo entender cuando fue que la vida pasó y si aún existe algo por venir.

En su mente se amontonan vivencias del ayer, sublimes momentos de locura, carcajadas de otros tiempos, inocentes ideas del ayer que veían al futuro con entusiasmo y esperanza, días aquellos en que un pedazo de ser estaba listo para entrar a una batalla de la que no se enteraba, presto para hacer frente a enemigos que emergían desde su interior, preparándose para el descubrimiento de sí mismo sin siquiera ser consciente de las cosas que estaban por venir.

Otro sorbo al café, más ruido de fondo, el golpeteo de tacones que atraviesan aquel lugar a paso rítmico distraen su mente un momento, sus ojos se posan en un espejo en la distancia, se reconoce, roto hasta la medula y rearmado con mucha paciencia, lleno de grietas y pedazos ausentes que regaló a otras almas, apenas de pie, sostenido únicamente por las escasas certezas que en su ser existen, tan pocas que pueden contarse con una mano y sobran dedos, certezas que pocos conocen y aun menos comparten, es tan poco lo certero en este mundo, se dice a si mismo.

Su curiosidad aun late, más lento tal vez, persiguiendo las muchas dudas que al pasar de los años no han hecho más que multiplicarse, son las dudas que la mayoría da por certezas, pero es allí donde late la duda y le permite seguir descubriendo el mundo, tal vez a otro ritmo, tal vez con otros ojos, tal vez desde el reflejo fragmentado de un alma desquebrajada que ha sido testigo de que la vida puede no ser una línea recta.

La taza ya va a la mitad, el inventario de presencias es cada vez menor mientras las ausencias se multiplican, los “hubiera” intentan abrirse paso para generar aún más nostalgia, él los detiene, no se puede dar ese lujo en medio de tantas personas, lo que fue, fue, ya no hay nada por hacer, muchos partieron sin decir adiós, otros nunca supieron que estuvieron allí, otros decidieron partir, todos se llevaron su pedazo de alma, todos dejaron un espacio, aportaron a las grietas, reflejos y luces de aquel hombre sostenido quien sabe porque.

Se vacía la taza, el mesero ofrece un poco más, él, como siempre, acepta, y regala una sonrisa impecable y una mirada alegre, su principal escudo, su armadura ante la vida, esa que ha perfeccionado a través del tiempo, esa que pocos identifican, esa que es envidiada por muchos, esa que le permite estar aislado del mundo mientras se cae y reconstruye, pieza a pieza, pedazo a pedazo, soñando con que alguien que se fue hace mucho pudiera verlo y sentirse orgulloso.

Escucha su nombre, voltea a ver, la persona que espera finalmente llega, se estrechan las manos, toman asiento y la conversación de temas mundanos inicia, reuniones de trabajo les llaman, todo lo vivido entre sorbos de café desaparece de su mirada y se guarda en el compartimento secreto que comparten su corazón, su alma y su mente, ese que solo permiten ser abierto de vez en cuando, en lugares seguros, cuando el mundo puede rugir alrededor, sin ver a nadie.

Sorbo a sorbo, si se le fue la mitad de la vida, y mientras enfoca sus sentidos para atender aquella conversación, su mirada se vuelve a posar en el espejo resquebrajado, sonríe casi imperceptiblemente, reconoce la belleza de aquel espejo resquebrajado, que dispara luces, que refleja momentos, que guarda memorias y que se sostiene, apenas, sin saber exactamente por qué, pero sigue allí.

La taza queda a la mitad, la reunión finaliza, la sonrisa aparece para despedir aquel momento.

… y su mente le susurra al oído, “Sorbo a sorbo”, así es como se bebe la vida, mientras el alma ve y el corazón late, el sonríe nuevamente, esta vez no es la armadura…



sábado, 29 de marzo de 2025

Todo Suma

En nuestro andar por este mundo, cada momento, cada vivencia, cada persona suman a nuestra existencia, forman quienes somos y agregan a nuestra percepción del mundo, nos llevan de la mano a lugares que no conocíamos, algunos de esos lugares nos invitan a regresar, otros a nunca volver, pero en ambos casos esas experiencias suman a quienes somos.

Nuestra alma, con el paso del tiempo, se va pareciendo a una corteza de árbol, repleta de marcas, algunas profundas y que se perciben fueron dolorosas, otras áreas son tersas y radiantes, algunas evidencian desgastes profundos y muestran una superficie fortalecida, algunas marcas aun lloran la savia de la vida intentando curarse, pero todas y cada una de las superficies de nuestra alma nos hacen quienes somos, y si nos sentimos felices con quienes somos, debemos agradecer cada uno de estos momentos, aprender de ellos, cambiar aquello que queramos cambiar y seguir llenándonos de experiencias.

En ese proceso de entender que todo suma, nos hacemos conscientes de que también vamos dejando marcas en las almas de los otros, reflexionar acerca de que tipo de marcas hemos ido dejando también nos permite vernos a los ojos y evaluar si el camino que llevamos es el que queremos o si, por el contrario, quisiéramos hacer algún ajuste a nuestro andar por la vida.

Somos la suma de lo que hemos vivido, amado, leído, bailado, comido, reído, disfrutado, llorado, extrañado y tantas otras cosas, vivamos lo que tenemos que vivir, extraigamos de cada una de nuestras experiencias lo mejor, aprendamos lo que debemos aprender, disfrutemos lo que debamos disfrutar, decidamos lo que debamos decidir y vivamos como queremos vivir

Al fin y al cabo, los únicos capitanes y pasajeros de nuestra existencia, somos nosotros.




El primer ¼

En estas vísperas del nuevo año 2026, mientras despedimos las vivencias del 2025 al son de “yo no olvido el año viejo”, me invade la memoria...